La República Dominicana ha conseguido algo poco frecuente: que la UNESCO reconozca dos de sus géneros musicales como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad — el merengue en 2016 y la bachata en 2019.
El merengue
El merengue nació en el siglo XIX en el Cibao, la región agrícola del norte, con una formación característica: acordeón, güira — un rascador metálico — y tambora, un tambor de dos parches que se toca con mano y palo. Su ritmo rápido en dos tiempos y su paso lateral simple lo hacen accesible a cualquiera.
Fue durante décadas música rural despreciada por las élites hasta que el régimen de Trujillo la adoptó como símbolo nacional en los años treinta y la llevó a los salones. El merengue típico o perico ripiao mantiene la formación original; el merengue de orquesta, con metales, es el que se internacionalizó en los ochenta y noventa.
La bachata
La bachata es más joven y tuvo peor prensa aún. Surgió a mediados del siglo XX en los barrios pobres y el campo, con guitarras, bongó y letras de despecho y amargue, y durante años fue considerada música de cantina, excluida de la radio.
Su rehabilitación llegó de la mano de Juan Luis Guerra, que la llevó a un público internacional a finales de los ochenta, y después de una generación de grupos dominicanos en Nueva York que la fusionaron con el pop. Hoy se baila en medio mundo.
El carnaval
El carnaval dominicano se celebra todos los domingos de febrero, con el desfile principal a finales de mes y el nacional en Santo Domingo a principios de marzo. Su personaje central es el diablo cojuelo, con máscaras de papel maché de cuernos elaborados y trajes de colores intensos con espejos y cascabeles.
Los diablos llevan vejigas — vejigas de animal infladas y secas — con las que golpean a los espectadores en las piernas. Forma parte del juego y no duele demasiado, pero conviene saberlo antes de plantarse en primera fila.
El de La Vega es el más famoso y multitudinario; el de Santiago, con sus lechones, y el de Monte Cristi, con sus toros y civiles, tienen tradiciones propias muy distintas.
Dónde bailar
En Santo Domingo, la Zona Colonial concentra locales con música en vivo, y el Malecón se llena los fines de semana. En cualquier pueblo, el colmado de la esquina pone música a todo volumen el sábado por la tarde y ese es, en realidad, el escenario habitual.